CAMINO DE SANTIAGO

Hace ya cuatro días que volví del Camino de Santiago y aún siento la felicidad en mi cuerpo, la satisfacción de haberlo completado con éxito a pesar de la lesión que me llevaba encima. (Ampa, gracias por dejarme lo mejor posible en sólo una semana)
El viaje creo que algo me habrá valido como preparación para el Triatlón, por eso quiero compartirlo.
El viaje (resumido) fue así :D :
Día 1 : Sábado 13 agosto 2011
Habiamos quedado a las 5:30, pero no me encontraba bien después de desayunar y llegamos tarde al punto de quedada, por lo que acabamos saliendo a las 6:15 h hacia Oviedo.Después de desayunar en un área de servicio y poner gasolina a uno de los coches (ya que ibamos en dos, el mío y el de Ximo, coche que llevaba las 6 bicis..) tuvimos que hacer varias paradas inesperadas.
Parecía que no llegaríamos nunca, pero dos paradas fueron suficientes, y poco a poco yo también empecé a encontrarme mejor.
Aprovechamos el sitio para hacernos las credenciales de peregrino.
Cenamos de tapas en » La más barata», a las 23 h en la cama, 3 camas para 6 personas, sin ventilación, y sin suelo, las camas ocupaban toda la habitación.
Acabamos saliendo a las 8.30, en busca del camino primitivo para después desviarnos hacia Avilés a coger el enlace al camino del norte.
Yendo por el camino, un gato se cruzó, metiéndose entre las dos ruedas de la bicicleta de Natalia, pasó tan deprisa que fue imposible esquivarlo, así que atropelló al gato negro y lo dejó con 6 vidas.
Fue un día de lluvia, muucha lluvia!! perdimos a Eva, a Nahuel y a Vicent.
El destino era Cudillero (super chulo), allí nos encontramos con Nahuel y con Vicent.
Eva seguía sin aparecer, pero al fin nos hicimos con ella y resultó estar enfrente del hotel donde acabamos alojándonos porque no había sitio en los albergues porque estaban de fiestas en Cudillero.
Tuvimos que irnos a San Juan, vuelta para arriba!!
El primer día, para mí fue mi peor día, tuve muhos problemas con las alforjas, y a pesar de la lluvia, pasé mucho calor y pensaba que me iba a dar una pájara.
Quedamos a las 7: 00 h para preparar las bicis, o eso creía yo…que a esa hora ya estaba desencadenando las bicis bajo la lluvia mientras los demás seguían felices en la cama durmiendo….ay…que no me enteré bien…
Comimos en Luarca, que buenas las croquetas, jajaja.
Ese día me dolío mucho la lesión, me daban fuertes pinchazos que casi me dejan llorando. Me tomé un ibuprofeno y a seguir.
El destino era Piñera, donde llegamos al albergue a las 18:30h y nos tocó dormir en la entrada.
Sólo quedaba cama para uno y la sorteamos tocándole a Nahuel, el chico que conocimos el primer día.
Mi conclusión era que los llamaba a sí porque indirectamente les estaba diciendo que se depilasen, jajaja.
Cómo envidiaba en esos momentos a Eva que llevaba tapones para dormir.
Comimos en Ribadeo.
El perfil marcaba un nivel de dificultad de 3 bicis (lo máximo), así que ya sabíamos que el día prometía duro.
Los paisajes de ese día fueron espectaculares y las subidas de montaña un poco mortales!! algunas imposibles de hacerlas sin bajarse de la bicicleta. Los tramos técnicos fueron muy chungos.
A Virginia le picó una araña en la pierna…vaya picadura!
Al fin llegada a Lourenzá a las 17:50 h, donde estaba un poco reventada y nos encontramos con el albergue ocupado, pero la encargada de los albergues, Susi, nos llevó a otro que quedaban sitios libres y estaba super chulo, suelo de césped artificial, camas..jajaja,
El único inconveniente del albergue, las duchas que debían tener algún problema y el agua sólo salía ardiendo!!!
Cenamos muy bien en «O Pipote»
La iglesia de Lourenzá era muy bonita, nos dijeron que era un ensayo de la de Santiago.
Total 71 km 47 m, 5 h 51´pedaleo, velocidad máxima 69,4 km/h
Nos sé cuantas biciletas de nivel de dificultad tenía este día, creo que también eran 3.
Subimos varios puertos, pero hubo uno en concreto que ya lo he bautizado como el puerto de la muerte!! no se acababa nunca!!!
Los coches, camiones pasaban a toda pastilla y casí acabo en la cuneta por culpa del aire que levantó un camión al pasar cerca.
La tarde fue calurosa, el sol pegaba de lo lindo.
Por la tarde compramos una cubierta para Vicent que la llevaba rota y eso pintaba a nuevo pinchazo si no la cambiaba pronto. (atención a las manos después de cambiarla…jajaja)
Ese día también tuve muchos problemas con las alforjas por culpa del portabultos que llevaba.
Llegada a las 18 h al albergue de Baamonde, era inmenso, sin duda el más chulo de todos los que estuvimos.
Con jardincito, donde tendimos la ropa y donde nos tumbamos a darnos masajes, jejeje.
Cena en el restaurante Galicia con Xoán Corral, un personaje curioso y divertido.
Un artista, un poeta, que además amenizaba la cena haciéndonos visitas de vez en cuando y nos contaba historias o nos recitaba. El café, de pota, bautizado por él como Café de Pota Madre. jajaja.
Me encuentraba bastante bien de la pierna, capaz incluso de ponerme de pie para pedalear por la mañana, pero duró poco, por la tarde ya era incapaz…
Uno de los cuños de ese día fue hecho a mano con lacra, muy chulo!!!
La comida en Sobrado de los Monxes a las 13:35 h, donde aproveché para comprarme xuxes antes de que cerraran la tiendecita. Necesitaba azúcar!!!!
Después de comer decidimos hacer siesta. Creo que esa palabra para un argentino, Nahuel fue demasiado y decidió continuar sun marcha sin descanso. Allí nos despedimos de él.
La llegada a Arzúa fue a las 18:10 h, de nuevo los albergues completos, y tuvimos que dormir en el polideportivo, en colchonetas. La verdad es que se estaba muy bien. Lo único es que esa noche lo volví a pasar mal por el dolor de la rodilla.
Poco de comida del norte tuvo la cena de aquel día, fuimos a una pizzería y bueno bueno!!!! menuda pizza!!! ese día ya se me fueron las ganas de volver a vivir en Valencia!!! jjajaja. La cena riquísima!!
Total 73,78 km, 5 h 39′ pedalenado, media de 13 km/h
Día 7: Viernes 19 agosto
Qué pasada la de peregrinos que vimos ese día por el camino, incluso a caballo!!
Iba muy feliz de saber de que ya ibamos a llegar a Santiago, no paraba de desear a todo el que veía «buen camino», parecía un disco rallado.
Me supo mal en las bajadas el polvo que levantábamos con las bicicletas, ¡perdón «pelegrinos»! y es que ibamos flipados, no sé como no arrollamos a alguien o no acabamos esclafados contra el suelo. jajaja.
Encontrar sitio para dormir no fue complicado, cuando llegas allí se te acerca la gente para ofrecerte sitio.
Nos alojamos en el Hostal Santa Cruz, dónde Natalia pudo sacarlo a muy buen precio, jejjeje.
Sin ducharnos ni nada, como buenos peregrinos, jajja, nos fuimos a comer.
Nat y yo al acabar decidimos ir a la estación de buses (que estaba bastante más lejos de lo que esperábamos) a comprar los billetes de vuelta a Oviedo para el domingo a las 9:30h.
Cervecitas y a cenar. Allí probé la tortilla rellena, era como un bocadillo donde el pan era la tortilla y en medio llevaba queso, pimiento y jamón. Muy bueno!
Cómo era pronto, lo teníamos prácticamente para nosotros solos y allí estuvimos bailando como locos. jajaja
Día 8: Sábado 20 agosto
Cuando salimos, fuimos al bar, y para comer fuimos enfrente del hostal y comimos de buffet libre (que no estaba muy hasta allá).
Siesta, merienda y Natalia y yo nos fuimos a la misa de 19:30. No podía irme de Santiago sin asistir a misa en la Catedral.
Unas partiditas de cartas a la brisca, que triste que no gané ni una sola partida… :(
Cenamos en el «Retablo», curiosamente se llamaba igual que el pub de la noche anterior. Esa fue la mejor cena de todas :D
El autobús se retrasó y en vez de a las 9:30, salimos a las 11:20, llegando a las 16:50 h a Oviedo.
Una vez cargadas las bicicletas fuimos a Meires a poner gasolina y a comer al centro comercial, algo diferente a lo que habíamos estado comiendo hasta ahora, jajaja, fuimos al Burguer king.
Antes de acabar agradecer a todo el grupo, Eva, Virginia, Natalia, Ximo y Vicent, lo bien que lo pasamos, una experiencia increíble que me encantó poder compartir con ell@s, disfrutamos múchísimo y dónde nos pudimos reir hasta llorar en algunas ocasiones (al menos por mi parte, jajaj)
Y segundo, agradecer a Rafa, un cliente de la tienda de Passatge que días antes de irme me dijo que el acababa de terminar de hacer andando el camino francés y que estaba encantado.
Fué él el que me dijo, yo de vosotros haría el Camino del Norte, seguro que es muy bonito por ser por la costa y se comerá muy bien.
Gracias a ese comentario comenté de hacer el Camino del Norte, así que en vez de salir desde León, para hacer el francés, salimos desde Oviedo.
Estoy encantadísima del cambio. los paisajes preciosos y la comida de pm, cosa que me ha ayudado a probar cosas que nunca había querido comer, chipirones, pimientos del padrón (unos pican otros no, jajaj), setas revueltas en jamón,etc.. :D

























































