ANÉCDOTA
Hoy quiero contar una anécdota de algo que me pasó ayer.
Estaba trabajando en la tienda frente al ordenador cuando entró una mujer extranjera que conozco y que no habla muy bien nuestro idioma.
Me dijo, siempre estás trabajando, mira fuera, ¡ya es primavera!
– Sí, ya lo sé ¿hace buen día?
– Sí, aunque un poco de aire.
– Bueno, no pasa nada, hoy voy a ir a nadar.
Continuó hablándome y me insistió:
– ¡deja de trabajar! tienes que salir ahí fuera ¡que es primavera!
– Tú no te preocupes que en cuanto sean las dos yo salgo disparada de aquí y dejo de trabajar. (le dije sonriendo)
– Ah, ¡muy bien!
Entonces me explicó:
– Me han dicho que tengo una enfermedad y me he dado cuenta de que me casé, tuve hijos y depués la vida ha sido como una estación de trenes, simpre los mismos horarios, trabajar, comer, dormir.
El tiempo pasa como los trenes, muy rápido.
Ahora quiero disfrutrar la primavera porque no sé si el año que viene estaré viva, o si pasa algo ahora, una bomba, un accidente cuando menos te lo esperas…
Entonces se giró a un hombre y le preguntó: ¿Alguna vez regalas rosas a tu mujer?
– Alguna
– Pero ¿por ocasión especial o porque sí? ¿Cuando fue la última vez?
– Hace mucho…
– ¡Cómprale rosas hoy y llévaselas!
Yo mientras sonreía escuchando :)
– Llévaselas y dile algo bonito, ¿no sabes que a las mujeres se les conquista por el oído?
– No
– Sí, ¡¡hombre!! y a vosotros por el estómago.
Ahí salté riéndome, jajajaja, ¡¡es verdad!! y pensé, eso es una de entre otras cosas que tengo en común con los hombres, prefiero un buen solomillo al Roquefort que que me endulcen los oídos, juas juas.
Dieron las dos y me despedí:
– ¡¡Adios!! ¡¡¡me voy a disfrutar de la primavera!!! (dije saliendo por la puerta con una gran sonrisa en la boca)
¿Por qué he contado esta anécdota?
Por una sencilla razón, a esta mujer le ha hecho falta saber que tiene una enfermedad para concienciarse y poder amar su día a día y querer disfrutarlo a tope antes de que acabe.
¡¡Aún estamos a tiempo!! Tenemos que ser conscientes antes porque darnos cuenta tarde es tiempo perdido.
No es el primer caso que conozco así, he visto similares, donde un «susto» le hace a alguien ver la vida de otra manera, como un regalo.
Y es que lo es, la vida es un regalo y como una naranja la debemos exprimir al máximo para sacarle todo el jugo que lleva dentro.
Porque cada día que pasa es un día menos que nos queda de vida, por gracia o por desgracia (según lo mires) no sabemos cuando nos puede llegar nuestra hora.
Nos vemos jóvenes y sanos y pensamos que aún nos queda mucho tiempo por delante, ¿pero quién te garantiza eso? ¡Nadie!
Siempre he intentado aprovechar los días, vivirlos lo más intensamente que puedo y saborearlos.
No hace falta tener detalles con la gente que queremos sólo en días señalados u ocasiones especiales, porque cada día es especial sólo por el hecho de seguir aquí y poder disfrutarlos.
Saliros de la rutina si estáis en ella, marcaros retos (no tienen porque ser deportivos), regalad porque sí, comprad flores o preparad un solomillo, jajaja, dejad huella por donde paséis, decid ¡Te Quiero!… disfrutaréis la vida mucho más, ¡seguro!
No hay tiempo que perder, y aunque ya lo tenía decidido desde hace unos días voy a compartir ya mi próximo reto del año, Triatlón Olímpico de Valencia. :D ¿Por qué no?
Un beso y…¡¡Salid y disfrutad de la primavera!! ;)